La poda del olivo

La poda del olivo

La poda del olivo es la tarea más importante para conseguir un aceite de oliva virgen extra de excelente calidad. Requiere buena formación, mucha práctica y experiencia. Si no se hace de forma adecuada puede afectar de forma notoria en la producción de la cosecha.

El olivo se caracteriza por poseer una copa ancha y un tronco muy grueso, que puede adoptar una forma retorcida. Sus ramas son bastante densas, permitiendo el paso de la luz según la poda que se le realice. Este árbol puede alcanzar a medir de cuatro a ocho metros de altura y se distribuye en regiones tropicales y templadas. Su fruto es la aceituna, del que se extrae el aceite de oliva, mundialmente conocida por sus beneficios para salud y por sus propiedades gastronómicas. Muy presente en la dieta mediterránea.

¿Qué es la poda del olivo?

La poda es una labor indispensable para el olivo. Consiste en eliminar las ramas molestas o innecesarias del árbol para producir una mejor floración y limpieza. Consiguiendo una mayor y mejor producción y estabilidad del olivo.

Los objetivos que se pretenden alcanzar con la poda son:

  • Regenerar árboles infructíferos.
  • Alargar el período máximo de reproducción.
  • Regenerar las ramas que están débiles o marchitas.

El objetivo es obtener una buena cosecha para producir un aceite de máxima calidad.

¿Cuándo se realiza la poda del olivo?

La poda del olivo se debe realizar anualmente, después de la recolección. Con clima suave y con poco riesgo de heladas. Justo antes de que llegue la primavera y el árbol empiece a florecer. Es una fecha idónea, porque las temperaturas no superan los 15ºC.

En zonas donde la climatología es suave, la poda se puede realizar entre los meses de noviembre y diciembre. En zonas con climas más fríos, donde la recolección del fruto se retrasa hasta después de Navidad, la poda se realiza entre los meses de febrero y abril.

Tipos de poda

Los distintos tipos de poda, va en relación a las sucesivas fases del crecimiento de los olivos. Existen tres métodos

  1. Poda de formación: Se realiza cuando el árbol es joven, hasta los dos años. Se buscar dar forma al árbol para que, en el futuro, se pueda recoger las aceitunas de manera más cómoda. Durante este periodo, las intervenciones de poda deben ser las mínimas imprescindibles, con el fin de alargar el periodo productivo del árbol e incrementar la cuantía de las primeras cosechas.
  2. Poda de producción: Se realiza cuando el olivo es adulto, entre los dos y cuatro años. Se busca la productividad y mayor calidad de fruto. Se realiza un clareo y limpieza de ramas para facilitar la entrada de luz solar. A demás, se cortan las ramas menos productivas para que salgan otras nuevas.
  3. Poda de regeneración: También llamada de renovación o rejuvenecimiento. Se realiza cuando el olivo ya va envejeciendo. Se aprecia claramente una copa más vacía y ramas con pocas hojas. Provoca un descenso de la cosecha y un empeoramiento de la calidad de la aceituna. Se debe retirar casi todas las ramas para que emerjan brotes nuevos.

Para poder realizar la poda de un olivo se necesita un andamio o escalera de aluminio, guantes, gafas y unas tijeras de jardinería o un serrucho. Es conveniente que las herramientas se esterilicen antes de iniciar la poda para evitar que los olivos se infecten.

Los cortes se deben realizar desde el interior hacia el exterior del olivo, para conseguir una fácil recuperación de las ramas.

Los troncos y ramas sobrantes de la poda son reutilizado como materia de combustión, gracias a su alto poder calorífico.