Mejor aceite de oliva

Mejor aceite de oliva controlando las malas hierbas

El Comité Oleícola Internacional, informó el año pasado que el consumo mundial de aceite de oliva prácticamente se ha duplicado en las dos últimas décadas. Siendo España el productor más importante a nivel mundial es una buena noticia. Los mercados internacionales siempre han acogido con agrado este producto tan nacional.

Por este motivo en España también se incentiva a los agricultores a cuidar la calidad del aceite de oliva que se genera en nuestro país. Para ello se pone más atención al cultivo, que dados los precios de venta sale rentable.

Cuando cada año llega el otoño los olicultores deben planificar los tratamientos previos a la recolección de la aceituna. Se vigilan las plagas como la mosca del olivo, que extiende su presencia hasta noviembre. Otro factor a controlar son las malas hierbas, que compiten con el propio olivo robandole nutrientes al suelo y sobre todo el agua. A todo esto hayq ue sumar que hacen más difícil la recolección.  «Para que los mantones corran de un olivo a otro por el suelo, éste debe estar libre de malas hierbas. Si no es así, no puedes manejarlo».

Son palabras de Rafael Romero, responsable del departamento técnico agrícola de DCOOP, en Jaén, el mayor productor mundial de aceites de oliva con producciones medias que superan las 220.000 toneladas de aceite de oliva virgen.

En DCOOP hay 25 técnicos que se encargan de asesorar a los socios sobre estos y otros temas. Son más de 100 cooperativas las que forman DCOOP. Un grupo muy amplio que incluye a miles de socios que desean controlar que químicos deben gestionar para no rebajar la calidad del aceite de oliva que produzcan.

Las lluvias que determinarán la calidad del aceite de oliva

Las primeras lluvias no solo harán que la aceituna sea más gruesa o menos, también influyen mucho en determinar cual será el momento oportuno para realizar un tratamiento. Con sequía y sin llover en otoño no es necesario aplicar ningún herbicida, la propia naturaleza habrá acabado por secarlas.

Castor Sánchez, ingeniero técnico agrícola titular de la Agrupación de Sanidad Vegetal (ASV) lo que recomienda a sus olivicultores  son «tratamientos con Glifosato y Oxifluorfen. Eso sí, prohibimos el uso de herbicidas a partir de noviembre hasta ya después de la recolección. De hecho recomendamos que, si no llueve, esperen a después de la recolección para hacer el tratamiento».

Siempre siendo positivos y esperando las lluvias, los tratamientos deben hacerse cuando la mala hierba ha crecido entre tres y cinco dedos. Y según la explotación de los olivares se puede llegar a pulverizar toda la parcela.

Cuando comienza el laboreo no se puede obrar de la misma forma. En ese momento lo que se hace es  exclusivamente en el rondo del olivo. En cualquier caso, en esta época las hierbas no son conflictivas. Para le tratamiento se usan una mezcla de productos, «la mezcla más utilizada (Glifosato y Oxifluorfen) suele resultar efectiva para este fin y, además, el agricultor hace el tratamiento en estadios tempranos de la planta.

Con un tratamiento así es fácil controlar la malva o el jaramago por ejemplo. Otoño acorta los días según avanza y las malas hierbas crecen siempre a las pocas horas de la salida del sol.

Relación cantidad de la dosis, eficacia y calidad del aceite de oliva

Esta última materia activa sufrió hace un par de años modificaciones en sus condiciones de uso. Fué la Comisión Europea la que ratificó el uso limitado del Oxifluorfen desde el 2018, a 150 gramos de sustancia activa por hectárea y año, reduciendo así la cantidad un 90% respecto la que se usaba originalmente.

«A día de hoy, el registro de un producto a 240 gramos de Oxifluorfen por litro permite un uso de hasta 4 litros por hectárea en olivar. Con la entrada en vigor de este reglamento, a una misma concentración, sólo podrá aplicarse hasta 600ml por hectárea», destaca Manuel Gordillo, Product Manager de Adama.

Para muchos limitar tanto la cantidad de este producto hace que la eficacia y sobre todo su persistencia se pierda, especialmente en las aplicaciones otoñales. Ahora se estudian otras materias activas que faciliten el trabajo de la cosecha con las temperaturas invernales. El objetivo como siempre, conseguir un aceite de oliva saludable, el mejor aceite de oliva.